Después del fuego

Después del fuego
Lentamente Santa Olga comienza a levantarse. Cuando quedan pocos días para que se cumplan seis meses de la noche en que se convirtió en cenizas, volvimos a la villa para recoger las cinco historias del reportaje que publicamos a finales de enero. La situación no ha cambiado mucho: a ninguno le han empezado a construir su casa y alegan que la maraña burocrática ha sido el peor enemigo luego de la vuelta del infierno.

El reclamo principal es contra la burocracia. Los protagonistas de estas historias, sus amigos y los amigos de sus amigos alegan contra el proceso kafkiano que impone el Estado para otorgarles una vivienda.

Esto no sólo lo han vivido los habitantes de Santa Olga. Desafío Levantemos Chile alcanzó a levantar una casa, pero se encontró con que no podía seguir construyendo por no contar con los permisos necesarios.  Ahí está la casa, vacía, al lado del antiguo cuartel de bomberos con un letrero que dice: “La magia existe en Santa Olga”. Y si bien Desafío Levantemos Chile vivió un proceso similar de frustración, en dos semanas ya tendrán los papeles en regla en la Dirección Municipal de Obras y podrán empezar a construir. Casi seis meses después del desastre. La gran crítica, en este sentido, ha sido la incapacidad del gobierno de distinguir entre un estado de catástrofe y un contexto normal; para la reconstrucción se pidieron los mismos papeles que se piden para construir una casa y mucha gente ni siquiera tiene sus títulos de dominio. Las relaciones, eso sí, están recompuestas: todos los lunes, a las cinco de la tarde, gente de la institución se reúne con el coordinador nacional para la reconstrucción, Sergio Galilea, para conversar, entre otras cosas, sobre la construcción del nuevo liceo de Santa Olga, que acogerá a más de 900 alumnos, y el jardín infantil de la villa, en el sector de Los Aromos, y de la que se hará cargo la fundación creada por Felipe Cubillos.

Juan Luis González, funcionario de Serviu y director de la obra de reconstrucción de Santa Olga, asegura que para llevar un proceso de reconstrucción con bienes públicos a cabo es necesario el papeleo.

Hoy estamos haciendo las demoliciones y habilitando el terreno. Se entiende que para ocupar recursos del Estado en distintos proyectos hay que pasar por un proceso de aprobación y calificación para poder ejecutar en base a los protocolos que establece la ley. Bajo ese resguardo, tenemos que trabajar con proyectos definitivos. A medida que habilitemos terrenos iremos construyendo más viviendas. Y ese proceso puede ser un poco engorroso, pero hay que hacerlo, precisamente por las garantías que se están estableciendo en este proceso de reconstrucción, que es una vivienda definitiva con todos los estándares que siempre ha exigido Serviu —explica, y anuncia que de aquí a un mes deberían estar las primeras calles con agua potable y electricidad. La pavimentación de estas, por su parte, comenzará en unas semanas.

Mientras, los ex habitantes de Santa Olga se encuentran repartidos por los pueblos aledaños. Unos en Constitución, otros en Empedrado, algunos en Putu. Visitan poco Santa Olga, sobre todo ahora último, luego de que hace dos semanas  el viento y las lluvias azotaran la zona.

Fuente: La Tercera